La forma natural de las cosas

Mariana Guerci

Mi proceso de trabajo podría decir que es continuo, las ideas aparecen con la práctica constante. Generalmente tomo notas mentales durante la vida cotidiana, y cuando encuentro el momento, las bajo como bocetos, palabras, frases, en cuadernos. Siempre tengo varios cuadernos cerca.

Esta parte del trabajo la disfruto mucho, es como una recolección, de formas, conceptos, ideas que salen de lecturas, cosas que me dan curiosidad. De manera no muy ordenada voy juntando todo lo que por alguna razón me llama la atención en determinado momento. También tengo muchas anotaciones que dejo en hojas sueltas por todos lados, en casa, en la mochila, adentro de libros, en el taller. Tal vez no las vuelva a mirar nunca, pero me resulta un buen ejercicio dejar constancia escrita de todos estos pensamientos aleatorios. 🙂

No suelo tener una idea demasiado cerrada o pasos a seguir para realizar una obra, me gusta juntar y combinar todo lo recolectado, elegir un camino y ver hacia dónde me lleva. Para no irme demasiado por las ramas elijo las técnicas con las que me siento más cómoda. En este momento son la pintura al óleo sobre tela o la pintura acrílica sobre papel. El dibujo con lápiz también. En otro momento tuve más ganas de hacer collage y en otro de bordar.

Antes no acostumbraba a hacer bocetos, pero hace unos años comencé a hacer pequeños dibujos a lápiz en un cuaderno de hojas blancas, uno al lado de otro. Entonces cuando voy al taller, ya voy pensando cual me motiva más, elijo alguno de esos caminos, y voy a la tela o a un papel muy grueso y más grande, para pintarlo.

Suelo trabajar en serie. Por un tiempo me obsesiono con alguna forma, y la quiero repetir y explorar en todas sus posibilidades, hasta que siento que se agota. De esta exploración luego surgen otras formas interesantes y quiero seguir el mismo proceso. Como una evolución a través de mutaciones de un mismo punto de partida, algo que va creciendo, que se va desarrollando. Juego también con los espacios vacíos, el positivo y negativo se intercalan, se mezclan, se confunde cuál es la figura, cuál es el fondo.

En cuanto a la serie de dibujos lineales por las que me preguntaste, fueron pensadas como volúmenes en realidad (me alegró que vos también las percibieras así). Surgieron como producto de una de estas ideas muy vagas con lápiz en un cuaderno, y luego las fui repitiendo con variaciones en diferentes técnicas, con resultados bastante diversos. La intención era dar esa sensación de volumen pero sin los recursos convencionales para representarlo. Hay una serie que son sólo líneas, otras con texturas de líneas, y otra combinando línea y planos de color, que a su vez generan nuevas formas y que interactúan con los vacíos, dentro de un contenedor.

Mientras las dibujo las pienso cómo sería si se vieran todos los planos, lo que se vería de cada lado, lo que está atrás. Creo que en el fondo me encantaría poder transformarlas en esculturas, me las imagino todo el tiempo.

En mi proceso de creación suelo pensar primero en los aspectos formales, y aunque muy por detrás tengo una leve idea de qué puede significar cierta obra o a qué la asocio, trato de no prestarle demasiada atención a eso. Prefiero que sea algo que se va construyendo, al dejar fluir las formas abstractas, junto con las ideas y elementos que fui recolectando, las imágenes que ya venía explorando y que se van repitiendo, los pensamientos que van surgiendo durante la realización.

Me interesa más observar los puntos que se van conectando y relacionando, disfruto más el camino que el resultado. Intento representar algo más abierto, incompleto o indefinido, algo que pueda seguir creciendo a través de la mirada del otro, a través del tiempo en mi propia práctica.

Me interesan las formas abstractas porque me remiten a cosas que no puedo definir tan claramente, pero que movilizan alguna sensación, o alguna idea, algo de nuestras profundidades que aflora cuando las percibimos. Algo más primario y misterioso, que a veces compartimos con otros, y que escapa del nivel de lo racional. Algo que está más bien alojado en el espíritu.

Mariana nació y se crió en Rosario, vivió la mitad de su vida en Buenos Aires, y hace tres años está viviendo en Barcelona. Allá trabaja en un taller, dentro de un espacio compartido con varios artistas más, detrás de una galería de arte en el Barrio Gótico. Lleva una práctica artística constante desde hace unos 20 años, con mayor o menor intensidad, pero sin parar, es algo que forma una parte muy importante de su vida. A la par, también se dedicó al diseño gráfico, a la ilustración profesional, y actualmente trabaja en programación de aplicaciones web y móviles.
@marianaguerci